jueves, 12 de diciembre de 2013

OCURRIÓ EN...2013.

Casi siempre un poquito antes de acabar el año, solemos hacer balance de lo que ha sido el nuestro. Normalmente nuestros pensamientos divagan entre lo que podríamos haber hecho, conseguido o mejorado...o quizás, sobre lo que nos gustaría que hubiese sido. Puede que en esos pensamientos se sigan manteniendo muchos sueños incumplidos, bien condicionados por las circunstancias, la suerte...o las personas. Y yo, pues a través de esas imágenes que he podido captar en este casi terminado 2013, he querido realizar un "pequeño" resumen de cada mes. Os acerco otros recuerdos, que podéis guardar en lo más recóndito de vuestro ser...aunque lo ideal para que no se olviden nunca, son vivirlos.
 

Es momento de hacer una profunda "introspección" en algunos de los acontecimientos más significativos que hemos vivido a lo largo de este 2013 en Mota del Cuervo. He intentado recoger en este collage parte de nuestras tradiciones o festividades, una pincelada de los bellos paisajes que nos rodean, las manos de nuestros artistas y el sabor de la rica gastronomía que podemos degustar.



OCURRIÓ EN ENERO.
LLegaron los Reyes cargados de regalos e ilusiones, nos calentamos en la hogera y dimos las vueltas a San Antón, quién volvió a bendecir a los animales, molió el gigante e hicimos "cús-cús", nevó a comienzos del año y vimos a los flamencos en la laguna, comimos patatas con liebre y observamos el arte de las manos moteñas.



OCURRIÓ EN FEBRERO.
Volvió a nevar, nos pusimos la careta en carnaval y disfrazamos durante unos días las tristezas, cantamos "La LLueca", comimos "gachas" y probamos nuestra rica gastronomía, vimos atardecer en las ruinas de una vieja casona abandonada, y caminamos, siempre mirando a Mota.
¿Qué más se puede pedir?


   


OCURRIÓ EN MARZO. 
Y llegó cargado de colores primaverales y de la preciada lluvia que con su intensidad anegó nuestros campos. Y los almendros florecían, mientras los viñedos abrían sus yemas. Celebramos San José otra vez en la iglesia, pidiendo por todos los padres. Nazarenos y penitentes unimos nuestra devoción procesionando con la mayor de las ilusiones, la que nace de la fe. Y Cuenca fue Mota, un 23 de marzo.



Y también en marzo, durante unos días intensos, volvimos a vivir y a sentir " La Pasión". Ocho hermandades fueron las que dieron sentido a las procesiones que recorrieron las calles de Mota, entre recuerdos y marchas a paso lento orquestadas por los sones de las bandas de cornetas y tambores, fundiéndose en plegarias elevadas al cielo. 



OCURRIÓ EN ABRIL.
Y abril se abrió paso entre las diferentes tonalidades que poblaron nuestros campos. Y apareció el arco iris indicando que la lluvia cesaría durante un tiempo. Nos sentamos a decansar en un paraje sin igual, y después escuchamos con atención las interesantes explicaciones que el experto en ornitología, Joaquín Araújo nos ofreció sobre la riqueza del complejo lagunar de Manjavacas. Y pequeños, y mayores leímos la imortal obra de Don Quijote de La Mancha, en "el lugar" dónde nuestro hidalgo caballero volvió a luchar contra los gigantes.




OCURRIÓ EN MAYO.
María de Manjavacas pisó de nuevo Mota para recibir las reliquias de San Julián, recorriendo durante una semana cada barrio de Mota del Cuervo. San Isidro bendijo nuestros campos. El sapo fue quemado, alejando con el fuego abrasador cualquier mal que acechase y las danzantas fueron protagonistas de batallas antiquísimas, mientras la dulzaina y el tambor hacieron sonar sus notas para la danza. Y de nuevo le pedimos a Santa Rita cosas imposibles. Y saboreamos las ricas calderetas manchegas que se guisaron, mientras nuestro pueblo dejaba entrever paisajes casi inimaginables decorados por nubes, flores...y recuerdos.




OCURRIÓ EN JUNIO.
Y el olor a hierbabuena y romero impregnó todas las calles de Mota el día del Corpus Christi. El sol despidió a Don Quijote y Sancho cabalgando por "el lugar" de La Mancha. Y en la laguna de Manjavacas también quiso el astro rey dejar su huella reflejándose en ella. Y los atletas no pararon hasta llegar a ser "gigantes". Y nuestros campos se volvieron dorados esperando ser recogidos, mientras el pueblo comenzaba a vestirse de verano. 



OCURRIÓ EN JULIO.
Y el caluroso verano se nos presentó lleno de actos para disfrutar. Acompañamos a los conductores con bastante "precaución" para que San Cristóbal los protegiera siempre. Comprobamos como el hierro se convertió en arte. Sentimos como la naturaleza cambiaba de tonalidades y los girasoles "giraban" mañana y tarde. Perdimos la noción del tiempo frente a las ruinas de una vieja casona casi olvidada, y vimos desaparecer al sol, mientras las comentas querían vencer a los gigantes. Grandes y pequeños dieron infinidad de pedaladas por las calles de Mota. Arropamos a otro artista moteño en la presentación de muchas pinceladas. Y fuimos testigos de la sencilla procesión en honor a Santa Marta.




OCURRIÓ EN AGOSTO.
Comenzamos el mes acabando de cortar los ajos, y esperando con ansiedad la llegada del primer domingo de agosto. Y llegó, y Mota volvió a emocionarse con "La Traída" de su Patrona, la Virgen de Manjavacas. Y durante 15 días, la visitamos, y los aplausos rompieron el silencio, y le gritamos guapa, guapa, y guapa con el alma. Y al tercer domingo regresó a su ermita a hombros como siempre de aquellos con los que quiso quedarse, de sus "moteñ@s" y "ander@s". Visitamos el mercado medieval y vimos humear el horno de la cruz verde que volvió a cocer la alfarería más tradicional, al paso de San Agustín y la Virgen del Valle. Y despedimos el mes, bajo el incesante calor del sol en otro de los parajes naturales más importantes que tenemos en nuestro término, cobijados bajo la sombra de una inmensa encina milenaria.





OCURRIÓ EN SEPTIEMBRE.
Llegó el noveno mes del año, y lo comenzamos conociendo a los galardonados como "Quijote, Molinero y Dulcinea Universal". Acompañamos a Ntra. Sra. de los Ángeles hasta el lugar donde reposa durante todo el año, siendo velada por uno de nuestros gigantes. Contemplamos el bello paisaje formado por inmensas playas salinas en la Laguna de Manjavacas. Saboreamos los ricos churros para comenzar la jornada, mientras el sol matutino nos eperaba para cargar la uva al inicio de la vendimia. Y las nubes despidieron muchos atardeceres presenciados en parajes casi olvidados.
 



OCURRIÓ EN OCTUBRE.
Y poco a poco nos íbamos comiendo el año. Octubre descargó algo de lluvia en nuestros campos y consiguió que sacásemos el paraguas. Aunque los días de sol ganaron terreno y recorrimos el término paseando y buscando fósiles. La vendimia tocaba a su fin. Acompañamos en su "lucha" a las Chicas de la Aecc y conocimos al nuevo santero del Valle. Aprendimos como anillar aves en Manjavacas. Pedaleamos deportivamente durante la carrera MTB y acabamos viendo las nubes, la fuente y la torre de Mota...en blanco y negro.







OCURRIÓ EN NOVIEMBRE.
Comenzamos el penúltimo mes del año añorando y rezando a los que ya se marcharon. Caminamos por nuestras calles, mientras columpiamos nuestros recuerdos más infantiles y contemplamos infinitos paisajes otoñales de ensueño. Vimos llenas las barricas de vino, y el cielo dejó caer de nuevo un fino manto blanco de nieve que cubrió el Balcón de La Mancha.





OCURRIÓ EN DICIEMBRE.
Y llegó diciembre, cargado de esperanza, ilusión y Navidad. Comprobamos como la estrella de "Belén" brilló más que nunca, mientras sencillas luces iluminaban la noche moteña. Don Quijote también adornó su deslumbrante locura. Observamos el vuelo fugaz de miles de grullas en el cielo de Manjavacas y cogimos la aceituna para convertirla en el preciado oro líquido que dará sabor a nuestros platos. E hicimos y comimos carne, migas y gachas de matanza al estilo más tradicional, sin olvidarnos de los lugares por los que hemos paseado nuestros recuerdos tantas veces.



FELIZ AÑO NUEVO!!!

Belén Guerrero.