La procesión ha sido en su día, el 17. Y allí también he estado. Sencilla, como todos los años y custodiados por Jesús "el sheriff" que desde hace mucho tiempo acompaña siempre a San Antón, vecino de su barrio. Después la misa en honor al Santo y una pequeña invitación para todos los asistentes ponían punto y seguido a un día que se presentaba frío y nublado.
La tarde ha acompañado, y a eso de las cuatro, ya se comenzaban a ver los primeros animales con sus dueños en los alrededores de la ermita. Y poco a poco iban llegando más. Grandes y pequeños, de todas las razas y tamaños, gruñendo o saltando. La bendición no se ha hecho esperar, y todos hemos acabado dando las tres vueltas que la tradición moteña nos recuerda, las tres vueltas a San Antón.
Belén Guerrero.